UN SIETE DE OCTUBRE DE HACE 44 AÑOS.
Soneto a Juan Martinez de Ubeda
Y en versos de filósofos rosales, Piedra y frieta de Ubeda renacentista, Y plomos linarenses del Cástulo intimista De romanos que sembraron olivos reales. Poeta de voz que aborrce los males Y calla ala guerra que no hizo optimista Al ver morir al paisano con vista Y entre lutos, olivares y jarales. Cantó al Guadalquivir, y al Turia y a las fuentes. Selló amistad con quien volar ansiaba Creando en las nubes idilios y puentes. Poeta de etrnidad, y que ampliaba En cuarenta y siete años terrenales Desde ese día que vinieron a serenarle ángeles. Ultimo día Ese día vendrán a serenarme con palabras salidas de la noche y del silencio. Ese día sabré yo responder, diciendo: “Hermano, no hace falta que mientas porque espero en la playa dorada de mi muerte las alas de la Vida para el vuelo.” Ese día tendré sobre los ojos los colores de las rosasy, a lo mejor, el beso de un hombre que ahora es niño, ese niño que ahora es un proyecto. Ese día querré dormir en dios y poco a poco despertar en su aire y en su reino. Ese día quisiera responder : “Hermano, vuelo con las alas de un ángel esperado. “ Juan Martinez de Ubeda Recuerdo a mi padre, como poeta a diario. Como hijo aún más. Sabia de su muerte desde que le detestaron cáncer de garganta. En sus años de lenta agonía escribió versos impactantes, como que tocaban el destino eterno. Ultimo dia, del libro póstumo “Ultimos poemas”. En su recordatorio iban estos versos. 
