CUARENTAICINCO OCTUBRES. PARA JUAN MARTINEZ DE UBEDA. ANTONIO MARTINEZ DE UBEDA
CUARENTAICINCO OCTUBRES
Para Juan Martínez de Úbeda
Hoy hace 45 años moría mi padre,
en Linares a los 47 años.
…
Los tiempos son aires de sorteo
donde son agujas los segundos,
en caja de circunstancias.
Aquel cuchicheo de gestos de llanto,
de muecas de sorpresa,
de desesperación incalculable.
Se me agriaron las digestiones
un siete de octubre a mis nueve años.
Un fallecido por amado,
una pérdida de padre,
una existencia a solas.
Los dedos de mi mano grande
en Linares de entierro,
el ocho de octubre que olía a invierno anticipado.
Te fuiste pronto para las siembras,
cuando los algodones te eran nubes,
y la muerte obligación.
Sabías de lo eterno, y no me lo dijiste.
Recuerdo aquella pregunta…
Antonio…
con cuantos años quieres que me muera…
Ya preparabas en tu despacho de pino rubio,
los versos de la partida,
observaba tu ansia
y rapidez ante la muerte,
pero no sabía…
tú sí.
Querías ser el pastorcillo rescatado entre jarales,
de la boca del río largo,
y entre paralelismos de la Biblia…
ése buen pastor.
La sensibilidad de un doblegado sentir
en versos de aire.
Tus poemas de bronce,
se hicieron ríos entre abedules,
en el Marmolejo de pastorcillo y Guadalquivir…
Con arrepentimiento,
dejáste la herencia del poema.
Para todos parecías ser amigo…
La esquela decía,
los periódicos escribían…
pero Antoñito,
era huérfano de una ida.
En sueños a las dos,
era mi espera,
donde no llegaba quien llegaba.
Cortejo de paisanos y amigos y…
desconocidos apuntados,
llevando a hombros a un poeta,
que escribía versos con tinta de rosas.
A un agradecido hombre de paz,
que daba panes de pesetas.
Y curas y alcaldes,
y dicen que un obispo y un gobernador…
y dicen…. Y siguen diciendo.
Mis preguntas de niño endeudado,
de minúsculo interrogante
que hablaba con el cielo de las respuestas.
He llorado tanto papá,
que las coplas de Manrique
se me hicieron ronquera.
Me hice imitador de poeta,
imitador de niño grande,
imitador de ansiosas amistades.
Y se sembraron las lomas
de un profético poema…
Ese día…
Tendré sobre los ojos los colores de las rosas,
Y a lo mejor
el beso de un hombre que ahora es niño,
ese niño que ahora es un proyecto.
He andado con vuelo y en olas,
como poeta nacido para tener alas de gorrión,
altura de águila,
y pisar de caballo.
Un niño vestido de yo a lo lejos,
hacía termómetro de la pena,
junto a la plaza de Colón,
dirección al cementerio,
-al pueblo de los dos cementerios
y una plaza de toros manoleteada-
Y un manzano quería el poeta,
junto a sus huesos eternos de cenizas,
como jardín a su lado.
Pero fueron los silencios del nicho
tercero izquierda,
el alquiler de lo invisible.
Cuarenta
más cinco octubres,
y ya partieron todos los eneros y diciembres
de amigos y familia.
Quiero recordar la vida,
el pasado que finge ser futuro.
Ese proyecto…ya es poeta,
hasta en New York de horizontes.
Son las siete de la tarde
de un octubre distinto, sólo eso.
Antonio Martinez de Ubeda
In memoriam a Juan Martinez de Ubeda.
(1916.1963) escritor, poeta y periodista.
